QR, el código de los millennials

QR, el código de los millennials

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Han nacido después de 1980 y antes del 2000. Son los llamados millennials, nativos digitales, la primera generación que ya no se ha formado de manera analógica.

Son muchos (sólo en Estados Unidos cerca de los 80 millones) y les encanta consumir y comprar. Las marcas de todo el mundo preparan sus estrategias para seducir a unos consumidores compulsivos, pero que están cambiado los hábitos de consumo.

Ya no compran de cualquier manera, sino que comparan, comparten sus hallazgos y compran en omnicanal: tienda física, online, PC, móvil... Ya no puedes esperar que ellos vengan a ti, tienes que ir a buscarlos allí donde estén y facilitarles la experiencia de compra al máximo. De forma transparente, sencilla, con su lenguaje y sin letras pequeñas.

Los estudios de marketing no dan a basto intentado entender qué gustos tienen, cómo consumen, bajo qué criterios, qué conexión emocional tienen con las marcas, cómo prefieren pagar, qué calidades y responsabilidad social exigen a las empresas... Parecería una exageración, un bluf generacional más, como en su momento fue la generación X, sino fuera por las cifras salivantes que mueven: la consultora Accenture augura que en 2020 esta generación se va a gastar, sólo en Estados Unidos, 1,2 billones de dólares. Sí, muchos ceros.

Son el gran caramelo para las empresas en los próximos años. Y, por primera vez en la historia del capitalismo, el gran consumo se está adaptando a ellos, y no al revés. Son consumidores informados, exigentes, proactivos y nada fieles. Una vez seducidos por una marca no se casan con ella. A la primera oportunidad se lanzan en brazos de la competencia, si les fallas o les ofrecen un mejor precio y /o servicio.

Y en la experiencia de compra, la forma de pago es básica. Por eso destaca que, entre los métodos sofisticados que ofrece la tecnología y el mercado, el código QR está entre sus métodos favoritos de pago, según un estudio de Nielsen. ¿Por qué?

Son instantáneos. Los millennials no tienen espera. Quieren gratificación intantánea, no quieren seguir 3 pasos si alguien les ofrece hacerlo en sólo 1. Un código QR es escanear y pagar.

Son sencillos. No tienen tiempo ni ganas de aprender cómo funciona un método de pago complicado. Todos los smartphone, desde el más sencillo al más sofisticado, tienen reconocimiento de códigos QR. Click y compro.

Les dejan tranquilos y seguros. Con sistemas QR como iPAYst no aparecen mil pantallas pop up para tener que rellenar los datos personales ni dar los datos de su tarjeta a mil plataformas de compra diferentes. Los millennials no tienen el sentimiento de privacidad que las generaciones anteriores, pero sus datos son sagrados, sobre todo porque no quieren ser molestados.

Marketing personalizado pero no invasivo. Los códigos QR permiten ofrecerles ofertas personalizadas, descuentos únicos... ¡La reinvención del cupón!  Y todo sin salir de la pantalla de sus móviles.

Códigos QR, pago móvil, MK personalizado, seguridad, sencillez, transparencia, rapidez, estrategia omnicanal... La teoría está clara. Ahora sólo falta ponerse manos a la obra y optar al pastel “milenario”.

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